La belleza femenina en el Renacimiento

El comienzo de la búsqueda de la belleza se encuentra en el Renacimiento a través de la manifestación de dios o la belleza cuyo origen se encuentra en el canon clásico grecoromano; cuyo ideal de belleza se encuentra en la búsqueda de la armonía, simetría, proporción y equilibro. En el Renacimiento este ideal clásico se retoma con la diferencia con la Edad Media en la independencia de la representación de acontecimientos bíblicos con figuras hieráticas con objeto de adoctrinar. La belleza femenina se basaba en el arte griego unido al ideal clásico de mujeres con cintura pequeña, caderas grandes y voluminosas y rostro joven y dulce como en las estatuas de la Tribuna de las Cariátides del Louvre donde se dulcifica la severidad del modelo griego, acentuando la gracia y la feminidad de las estatuas.




Tribuna de las Cariátides de Jean Goujon y Pierre Lescot; 1550 / Detalle Cariátide

Se inicia un nuevo movimiento retomando el concepto del hombre como estudio y el de la belleza como ideal; el Humanismo hace renacer las artes liberando los temas de representación del vínculo de la vida cristiana. El cuerpo sigue las formas naturales destacando la expresión facial para mostrar el alma; esta corriente fue seguida por artistas como Sandro Botticelli, Miguel Ángel Buonarroti, Durero, Tintoretto, El Greco, Leonardo da Vinci y Rafael Sanzio.
En esta época la mujer se convierte en protagonista de las obras de arte donde se plasma su belleza y el ideal de mujer basándose en la tradición bíblica y la mitología. Se combina el estereotipo de mujer expuesto por la Iglesia en el mito del paraíso (pecado original) con la mujer ideal de la Virgen María (bondad, pureza, virginidad, abstinencia). Es una representación de una mujer bella, joven e inaccesible; en el Renacimiento se convierte en una ilusión que coloca a la figura de la mujer como objeto de deseo, puesta en inferioridad a la masculinidad creando un ideal físico y de deseo que ha durado durante siglos; un símbolo cuya característica principal de ideal en el Renacimiento es la juventud siguiendo los cánones en el rostro de armonía y perfección y el rol cultural de la mujer (madre, joven, virginal). Se establece la idea de hombre como sujeto que admira y de mujer como objeto de admiración.
Este canon femenino tuvo su base en Filippo Lippi, cuyas enseñanzas recogió Botticelli creando una mujer bella, joven e inaccesible dándoles relevancia en sus obras como Venus y Marte.

Venus y Marte de Sandro Botticelli; 1483

Crea un objeto de contemplación, una mujer pasiva convertida en una musa eterna; es un modelo de mujer alejado de la mujer real, imperfecta y humana pero alimentado de la tradición tanto bíblica como mitológica creando un verdadero objeto de deseo.
En arte en el Renacimiento se crea con la finalidad de ser admirado, tiene un fin estético creándose una etapa de comercialización de obras de arte lo que producirá libertad en los artistas en sus creaciones y en la representación de sucesos sociales, económicos de la época y de sus personajes destacados como en el retrato de la duquesa; abre paso a cambios en los temas de representación, en las técnicas utilizadas y por tanto da lugar a una nueva estética como se observa en el retrato de la duquesa.

Gabrielle d’Estrées y su hermana desnudas en el baño; anónimo, Escuela de Fontainebleau; 1594

En esta época se experimenta con la perspectiva, la óptica y las matemáticas aplicadas al arte; muchos de estos estudios serán aplicados al ideal de belleza proceden de Leonardo da Vinci quien buscó la belleza a través de los cánones, el equilibrio y la proporción basándose en las matemáticas para crear su ideal universal de belleza. Creo las proporciones y medidas idóneas que debía tener un rostro:
- Boca debía medir el ancho de una nariz y media
- Ojos debían estar distanciados el ancho de un ojo
- Cabeza debía ser simétrica y tener un equilibrio

Proporciones ideales del rostro femenino para Leonardo da Vinci


Hizo un estudio minucioso de la proporción y el equilibrio que debía tener el cuerpo basado en un ideal físico y de juventud que les otorgaba belleza y perfección como en la Dama del Armiño.



Dama con Armiño de Leonardo da Vinci; 1483-1484 / Detalle del rostro de la Dama con Armiño


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